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Se estima que la deficiencia de hierro es una de las más prevalentes a escala mundial y afecta al 15% de la población. Más de 1.000 millones de personas tienen en el mundo alguna forma de déficit de hierro.

El tratamiento principal de la anemia ferropénica es la administración oral de hierro. La cantidad absorbida no se halla linealmente relacionada con la cantidad ingerida. Además, la aparición de efectos secundarios (nauseas, estreñimiento o diarreas) con los preparados de hierro limita la cantidad administrable.

El tratamiento debe mantenerse durante varios meses con el fin de reponer las reservas corporales. El tratamiento dietético es complementario al tratamiento médico y está orientado a incluir en la alimentación diaria alimentos ricos en hierro de fácil absorción y otros alimentos que por su composición nutricional favorezcan la absorción, tanto del hierro aportado a través de los alimentos, como del hierro administrado farmacológicamente.

A través de la alimentación, la absorción depende de la forma química en la que se encuentre este mineral en los alimentos. Así, el hierro contenido en los alimentos de origen animal (carne, hígado, pescado y yema de huevo) es hierro hemo y se absorbe mejor que el hierro no hemo (la mayor parte del hierro de la dieta) aportado por los vegetales (cereales integrales o enriquecidos, legumbres, verduras y hortalizas).

Hay nutrientes que favorecen la absorción (hasta 10 veces más) de hierro hemo alimentario como la vitamina C de las proteínas de la carne, pescado y productos avícolas entre otros. De la misma manera, existen sustancias presentes en mayor cantidad en ciertos alimentos que interfieren con la absorción de hierro hemo, principalmente el calcio.

El hierro no hemo ha visto inhibida su absorción también con el calcio, fosfoproteínas del huevo, fitatos de los granos enteros y legumbres, y tanatos presentes en concentraciones altas de café, té o algunos vegetales. Esto deberá tenerse en cuenta a la hora de planificar la dieta.

El efecto negativo sobre la absorción del calcio, puede eliminarse separando la administración de ambos en la dieta dos horas aproximadamente, así, las personas que toman suplementos de calcio deberían hacerlo en el momento de acostarse para no interferir con la absorción de hierro en las comidas principales.

Una persona que tiene deficiencia de hierro DEBE que INCLUIR EN SU DIETA productos de origen animal como:

Alimentos ricos en hierro que son recomendables en CANTIDADES MODERADAS:

Avena

Lentejas Acelgas Almendras
Garbanzos Pan integral Endibias Avellanas

Maíz tostado

Judías blancas Habas Nueces

Guisantes secos

Cacao Pistachos Pasas

Espinacas

Soja Pipas de girasol Ciruelas

Dátiles

Hígado de ternera Caracoles Calamares

Aceitunas

Carne de ternera Almejas Yema de huevo
Hígado de cerdo Carne de cerdo Mejillones Paté

Hígado de cordero

Carne de pavo Sardinas de conserva Hígado de pollo

Carne de conejo

Langostinos    

¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?

¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?

Utilizar todo tipo de preparaciones culinarias. Preferir aquellas que requieran un menor aporte graso: planchas, parrillas, asados (horno, papillote), microondas, cocciones en agua (vapor, hervido, escalfado).

Se pueden emplear diversos condimentos: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, pimienta, pimentón.

El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.

En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.

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En caso de seguir una alimentación estrictamente vegetariana; atravesar alguna situación que favorezca el déficit en el aprovechamiento de hierro, deben realizarse análisis de sangre con fin preventivo.

En caso de tomar hierro oral, acompañarlo con una fruta rica en vitamina C o su zumo.

Existen fármacos que interfieren con la absorción de hierro, por lo que pueden agravar la situación:
- Los antiácidos modifican la acidez del tubo digestivo, disminuyendo su absorción.
- La penicilina tiene efecto quelante sobre el hierro, y el uso prolongado de aspirina se relaciona con déficit de hierro.
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ALIMENTOS ACONSEJADOS:

Leche y lácteos: Leche, yogures y otras leches fermentadas, productos lácteos no excesivamente grasos o dulces (cuajada, petit-suisse), quesos.

Carnes, pescado, huevos y derivados: Todo tipo de carnes (preferir las menos grasas) y pescados, hígado, huevo.
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en el resto de apartados.
Verduras y hortalizas: Todas salvo las indicadas en el resto de apartados.
Frutas: Cítricos y otras ricas en vitamina C como fresas, melón, frutas tropicales (piña, papaya, guayaba, mango), frutas desecados (higos, ciruelas y dátiles) y frutos secos.
Frutas: Todas salvo las indicadas en el apartado de "alimentos limitados".
Bebidas: Todas salvo las indicadas en los apartados siguientes.
Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla o margarina vegetal.
Otros productos: Cereales o legumbres germinadas (trigo, alfalfa, soja).
ALIMENTOS PERMITIDOS (Consumo moderado y ocasional)
Leche y lácteos: Productos lácteos más calóricos (flanes, natillas, arroz con leche).
Carne y sus derivados: Derivados cárnicos (salchichas y hamburguesas comerciales), embutidos y carnes semigrasas.
Cereales, patatas y legumbres: Galletas tipo María, bollería sencilla (bollo suizo, bizcochos de soletilla y de desayuno tipo Génova).
Verduras y hortalizas: Conservas vegetales.
Bebidas: Café, té, bebidas refrescantes tipo cola, bebidas alcohólicas de baja graduación (según costumbre).
Otros productos: Chocolate y productos que lo contengan, golosinas y fast-food.
ALIMENTOS LIMITADOS (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)
Leche y lácteos: Leche condensada, lácteos enriquecidos con nata o chocolate, quesos grasos.

Carnes grasas: Carnes muy grasas, vísceras (salvo el hígado), charcutería.
Cereales: Bollería convencional, productos de pastelería y repostería.
Bebidas: Bebidas alcohólicas.
Grasas: Nata, manteca, tocino, sebos.
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