OBJETIVOS NUTRICIONALES EN LA TERCERA EDAD:
Características que influyen en el estado nutricional:
1. Estado de la cavidad oral: La mayor parte de los ancianos en nuestro medio (más 50%), tiene problemas de masticación, además de secreción salival insuficiente.
2. Discapacidades y minusvalías: que les dificultan la preparación de alimentos y su adquisición además de la ingesta. Esto provoca una disminución del aporte de energía, que no satisface la necesidad de nutrientes.

3.

Deterioro de los sentidos: La falta de agudeza visual, el gusto o el olfato puede repercutir en el consumo de alimentos y pérdida del apetito.
4. Funciones digestiva y de absorción disminuidas: Tienen menos secreciones del estómago, páncreas e intestino, además de la vesícula biliar.
5. Estreñimiento: Por la edad, la falta de ejercicio, etc.
6. Interacciones entre fármacos y nutrientes.
7. La soledad, la depresión, la limitación de recursos o los malos hábitos alimentarios hacen necesaria una buena terapia de educación nutricional.
REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES:
La necesidad de energía decrece progresivamente con la edad. La cantidad de alimento debe estar en consonancia con el grado de actividad física y tender al mantenimiento del peso ideal. Tabla tomando como referencia una persona tipo de 70 años, con peso medio de 60-65 kilos y actividad física moderada.
Varones 60-69 años
Varones más 70 años
Mujeres de 60-69 años
Mujeres más de 70 años
Calorías aprox.
2.400
2.100
1.875
1.700
La ingesta de proteínas debe mantenerse en los mismos niveles que los individuos más jóvenes, pero debe cuidarse que el 60% de los aportes sean de origen animal (Carnes magras a la plancha, pescados cocidos o al vapor y una cantidad máxima de 3 huevos a la semana, siempre cocidos o pasados por agua) y el 40% vegetal (combinados de legumbres y cereales o legumbres y verdura para asegurar el aporte de aminoácidos esenciales).
La ingesta de grasas no debe superar el 35% de la ingesta total, Deben limitarse las grasas saturadas a un 7% (origen animal), 12% monoinsaturados (aceite de oliva) y 10% de poliinsaturados (aceite de semillas y pescado).
Los hidratos de carbono deberán aportar el 55-60% de la energía. Debe limitarse el aporte de azúcares simples, porque los ancianos tienen menos tolerancia a la glucosa. Se deben consumir productos integrales y con fibra. Papillas de cereales, arroz, pasta y patatas deben ser el elemento central de la dieta.
La ingesta de agua debe vigilarse porque la deshidratación es la causa más frecuente de alteración en los ancianos, favorecida por una menor ingesta de líquidos al tener disminuida la sensación de sed.
Minerales y vitaminas:
  Derivados lácteos: 2 o 3 raciones diarias para asegurar cubrir los requerimientos de calcio en forma de yogures naturales, leche semidesnatada y enriquecida en vitaminas o leche de almendras, soja, etc.
Verduras y hortalizas: Debe estar presente en cantidad mínima de dos o tres raciones al día. Trocear los componentes de las ensaladas en tiras finas o se pueden administrar en forma de zumo fresco colado. Cocinar las verduras al vapor y suministrar purés o cremas.
Frutas: Se consumirán maduras, preferentemente peladas. Aportar también dos o tres raciones al día.