LA DIETA EN LA PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD:
Para proponer una intervención preventiva no siempre se requiere certeza absoluta de la relación entre un determinado factor de riesgo y una enfermedad. El riesgo de padecer enfermedades crónicas es una compleja mezcla de factores, entre ellos la genética y en muchas ocasiones no existe suficiente información sobre la relación con los diferentes tipos de alimentos para llegar a conclusiones definitivas.
CANCER:
  • En líneas generales, las dietas ricas en frutas y vegetales protegen contra todo tipo de cánceres, en especial el cáncer de estómago y de colon. En este último, uno de los más frecuentes en nuestro país, la actividad física y el consumo de vegetales han demostrado su efecto protector, y la ingesta de carnes rojas y el alcohol se ha visto que probablemente fomentan su aparición.
  • El alcohol, el aumento de peso corporal y el bajo consumo de vegetales también aumentan la probabilidad de contraer un cáncer de mama. El cáncer de esófago es más frecuente en consumidores de té y bebidas calientes en general, así como en fumadores.
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES:
Son la causa de mortalidad más frecuente en los países industrializados. Japón tiene tasas de mortalidad inferiores a las de los otros países. En España las tasas son mayores que en Japón pero menores que en Estados Unidos y otros países del centro y norte de Europa.

Los factores de riesgo mayores son la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial y el tabaquismo. Otros factores son la obesidad, la diabetes y la predisposición genética.

Las ingestas abundantes de grasas, sobre todo saturadas, aumentan las concentraciones de colesterol y los ácidos grasos insaturados ejercen el efecto contrario. Entre los alimentos con más riesgo de producir ateroesclerosis están el aceite de coco o de palma y la grasa láctea.

Hay dos tipos de ácidos grasos insaturados, los poliinsaturados y los monoinsaturados. Los primeros son los conocidos omega-6 (ácido linoleico)y los omega-3 (ácido linolénico). Los alimentos más beneficiosos son por ejemplo el aceite de maíz y otras semillas, seguido por el aceite de soja, lino y pescado. Las margarinas, obtenidos mediante transformación industrial de estos compuestos, son altamente perjudiciales.

Los monoinsaturados (ácido oleico) están representados básicamente por el aceite de oliva y la carne de ternera.

El interés por estos compuestos aumentó después de descubrir que la dieta de los esquimales de Groenlandia rica en este tipo de grasas procedentes del pescado, estaba relacionada con baja mortalidad por enfermedad cardiovascular, bajas concentraciones de colesterol "malo" (LDL) y altas del " bueno" (HDL).

El consumo de frutas, verduras y aceite de oliva es beneficioso en cuanto a la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular. Una vez que se padece, las medidas farmacológicas son efectivas junto a las medidas dietéticas.

DIABETES MELLITUS:

La dieta es un elemento clave en la prevención de la diabetes tipo 2 (del adulto) e indispensable en el tratamiento y sus complicaciones. En muchas ocasiones representa el único y el principal elemento terapéutico para el control metabólico de estos pacientes.

El elevado índice de fracasos y la complejidad en ocasiones de las dietas favorece el bajo cumplimiento. Es importante adaptarla a las características individuales de cada paciente.

La DM 2 es más frecuente con mayor edad, y el riesgo aumenta con la ingesta calórica elevada, la obesidad, el sedentarismo. También el consumo de alcohol conduce directamente a una resistencia a la insulina, hormona que normaliza los niveles de glucosa en sangre tras la ingesta.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL:

Las cifras de presión arterial suelen aumentar con la edad, es más frecuente en varones adultos. Quizá el factor nutricional más relacionado con las cifras de presión arterial es la corpulencia. El incremento de peso entre los 30 y 50 años se relaciona con un aumento de la tensión y la pérdida de peso con una reducción de esta.

También distribución de la grasa, como grasa abdominal, se ha relacionado con un mayor riesgo de hipertensión.

Las dietas ricas en sal y en las mujeres el consumo de alcohol influyen de manera directa en este aumento.

OSTEOPOROSIS:

La pérdida de masa ósea comienza a partir de los 40 años. La actividad física y la adecuada ingesta parecen ser los factores ambientales más importantes en la prevención. Las necesidades de calcio aumentan con la edad y hasta un 50% en la menopausia, sin embargo, los factores hormonales parecen ser muy importantes en este estado fisiológico, por lo que el consumo de calcio probablemente no sea el factor primario.

Se ha sugerido que el tabaco, el alcohol y el exceso de proteínas en la dieta puede aumentar el riesgo de fracturas.

CONCLUSIONES:

Podemos concluir que la dieta modifica el riesgo de padecer las principales enfermedades crónicas, especialmente con respecto a las enfermedades cardiovasculares y altamente probable con respecto a ciertas formas de cáncer.