A partir del segundo trimestre de embarazo se produce un aumento de apetito que facilita el aporte de alimentos y nutrientes al feto.

El embarazo consume mucha energía, se aconseja que esta cantidad de energía extra se aporte con la ingesta suplementaria de 300 kilocalorías/día a partir del segundo trimestre o con 200 kilocalorías a lo largo de toda la gestación.

Debe dedicarse especial atención a determinado nutrientes, como vitaminas, que por sus características, la baja ingesta y las necesidades aumentadas en el embarazo, pueden ser críticos para la salud de la madre y el feto: ácido fólico, el hierro y el calcio.

La mayoría de las mujeres en países desarrollados tienen niveles subóptimos de hierro y debe recurrirse a la suplementación dietética. Las necesidades de calcio y fósforo están especialmente elevadas en la lactancia, y se debe asegurar el aporte adecuado. Las variaciones del tipo de nutrientes que ingiere la mujer no afectan prácticamente a la composición de la leche materna.

Para conseguir aumentar el aporte de hierro, es importante incluir en la dieta carne, pescados, huevos y legumbres. En las mismas comidas debería incluirse un alimento rico en vitamina C, que favorece su absorción. Asimismo, moderar el consumo de té y café con las comidas, porque inhiben la absorción.

Los vegetales aportarán los folatos, pero son muy sensibles a la cocción, por lo que debe preferirse el consumo de verduras crudas y frutas, especialmente en mujeres que toman medicamentos que interfieren en su absorción como antiácidos, anticonvulsionantes, y algunos antibióticos, entre otros).

Es necesario un aporte extra de leche y derivados lácteos hasta llegar a 3-4 raciones/día.

Para prevenir las náuseas y los vómitos puede ser útil hacer comidas frecuentes y poco abundantes y evitar comidas ricas en grasas y especias. Además comer algún alimento (galletas, cereales, tostadas) antes de levantarse puede ayudar a prevenir las náuseas matutinas. Evitar beber agua en ayunas, moderar el consumo de zumos ácidos, café y té.

Preferible beber entre comidas y comer lentamente para evitar la acidez, y no echarse la siesta en posición horizontal. Para prevenir el estreñimiento consumir alimentos ricos en fibra, abundantes líquidos y aumentar la actividad física. Evitar el consumo de alcohol.

La suplementación debe ser individualizada y supervisada por el personal sanitario. No debemos olvidar que existen interacciones entre nutrientes. Así, los suplementos de hierro pueden reducir la absorción de zinc, los de zinc la absorción del cobre y los de calcio la absorción del hierro y del zinc.