DEPRESIÓN:
¿Qué es la depresión?
  • La depresión es una enfermedad, un trastorno mental que afecta al estado de ánimo, a los pensamientos y a la conducta: la forma en que comes y duermes, la manera como te sientes contigo mismo y la manera como piensas.
  • Bajo tratamiento, cerca del 80% de los afectados supera con éxito esta enfermedad.
Síntomas
Estado de ánimo persistentemente triste, vacío.
Pérdida de interés y de placer en las actividades con las que antes disfrutaba la persona.
Pérdida o aumento de apetito y/o de peso.
Problemas de sueño: Insomnio o dormir en exceso.
Inquietud o irritabilidad o, por el contrario, enlentecimiento al realizar todas sus actividades.
Fatiga o pérdida de energía.
Sentimiento de culpa y de inutilidad.
Dificultad para concentrarse, para recordar y para tomar decisiones.
Ideas negativas, pesimistas o deseos de muerte.
Malestar físico, dolores y molestias corporales que no responden a tratamiento médico habitual.
Causas:
Puede haber múltiples factores que originen una depresión:
Factores genéticos. Puede haber una "vulnerabilidad biológica".
Factores ambientales como situaciones de estrés, familiares, sentimentales, pérdidas de seres queridos, problemas económicos…
Factores de personalidad como formas de ser con tendencia a la negatividad personal y el pesimismo.
Otros factores adicionales que influyen en el inicio de una depresión:
- Una grave pérdida
- Una enfermedad crónica
- Una relación difícil
- Problemas financieros
Cuando se produce una depresión se desencadenan alteraciones en unas sustancias químicas del cerebro. Una de estas sustancias es la SEROTINA y se sabe que está implicada en las depresiones de tal manera que los niveles de esta sustancia en pacientes depresivos son muy bajos.
Las personas que sufren esta enfermedad experimentan ciertos cambios bioquímicos en su sistema nervioso.
Tratamientos:
Los antidepresivos son fármacos que actúan directamente sobre estas sustancias alteradas y regulan su actividad.
Seguir las dosis y el tiempo recomendado por su psiquiatra o médico es imprescindible aunque en ocasiones los síntomas desaparecen antes.
Hay casos en que se combina el tratamiento farmacológico y el tratamiento con psicoterapia.
Cómo ayudar
Ante todo asegúrese de que el paciente acude a las visitas con el especialista. Muchas veces las personas deprimidas no son conscientes de su enfermedad y rechazan las terapias.
Es importante que la familia acompañe al paciente a las consultas para mostrarle apoyo, así como para informar al médico de los posibles cambios en la situación del paciente.
También es importante que la familia controle que el paciente toma la medicación ya que la pérdida de memoria o la apatía hacen que el paciente se descuide en este aspecto.
No presionar ni obligar a la persona deprimida a que realice ciertas actividades.
Se debe insistir pero de forma suave, proponer y estimular y, si lo rechaza, insistir levemente para que no tenga ningún sentimiento de culpa e inutilidad.
Es importante acompañar a la persona a realizar esas actividades de las hablamos, como por ejemplo; pasear.
No presionar al enfermo para que le cuente sus problemas.
Habrá que preguntarle cómo se encuentra pero sin insistir en muchos detalles. Esperar a que tome la iniciativa.
Restar importancia a lo que está sucediendo no es adecuado, ya que el paciente entonces se siente incomprendido y culpable por no saber sobreponerse a su estado.
Comunicar al paciente alguna mejoría que haya notado. Repetírselo incluso una o dos veces pero sin exagerar.
Mostrar confianza en el futuro y en el tratamiento, asegurándole que la evolución será buena.
Tener paciencia y tener una actitud comprensiva y considerada es esencial. Una persona deprimida no tiene la culpa de encontrarse en esta situación.