NUTRICIÓN A PARTIR DE LOS 40:
"Vida honesta y ordenada, usar de pocos remedios y poner todos los medios de no apurarse por nada.
La comida, paseada, ejercicio y diversión, beber con moderación, salir al campo algún rato, poco encierro, mucho trato y continua ocupación"

La dieta adecuada es uno de los pilares básicos para alcanzar una longevidad saludable, dando años a la vida y, sobre todo, vida a los años. La dieta debe cubrir las necesidades de nutrientes de cada momento y estas necesidades, por definición, son cambiantes.

Las enfermedades cardiovasculares son - y lo van a seguir siendo en un futuro próximo- la principal causa de muerte en España, especialmente a partir de los 70 años. La alimentación y la nutrición pueden jugar un papel importante en la prevención de estos problemas.

RECOMENDACIÓNES NUTRICIONALES PARA LAS PERSONAS QUE HAN LLEGADO A LA MADUREZ:
Consumir sólo la energía que se va a gastar y si hay sobrepeso disminuir la ingesta energética y aumentar el gasto a través del ejercicio físico.
Aumentar el consumo de carbohidratos complejos hasta llegar a constituir el 50% de la ingesta energética. Una combinación diaria de panes integrales, cereales, tubérculos y legumbres). Evitar los alimentos hechos con harinas refinadas tales como el pan blanco y bollería).
Tomar cinco o más raciones diarias de verduras y frutas frescas en especial verduras de hojas verdes (antioxidantes), frutas y vegetales rojos y amarillos y cítricos.
Reducir el consumo de azúcar, con un máximo de 10% de la ingesta calórica.
Reducir el consumo de grasa y que no sobrepase el 30% de las calorías.
Reducir el consumo de grasa saturada y poliinsaturada (bollería) a menos de una 10% de las calorías. Reemplazarlos por grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva. Ingerir leche desnatada y productos lácteos bajos en grasa.
Reducir el consumo de colesterol a 300 mg. diarios.
Aportar proteínas de alta calidad biológica y con gran digestibilidad y facilidad de masticación y una buena proporción de proteínas vegetales/animales. Pero mantener la ingesta proteica en niveles moderados, ingiriendo sobre todo carne de pollo sin piel, carne magra y pescado que tienen menos grasa saturada.
Vitaminas y minerales: Aportar especialmente calcio, magnesio, zinc, hierro, selenio, cromo, silicio, folatos, vitaminas C, D, E y B12. Moderar el sodio.
Limitar la ingesta de sodio (sal común). Moderar el consumo de alimentos salados procesados.
La dieta debe de ser mayoritariamente vegetal, contener poca carne y pescado, repartida en cuatro o cinco veces a lo largo del día, contener agua suficiente y debe permitir el peso adecuado, evitando la obesida
 
ERRORES EN LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS:
No consumir suficientes frutas y verduras.
Abandonar el consumo de legumbres.
Consumir relativamente poco pescado.
Ingerir grasas de forma inadecuada o poco equilibrada.
Desconocer los tipos de hidratos de carbono y no adaptarse bien a las necesidades de su consumo.
No incluir suficiente calcio en nuestra alimentación.
Abusar de la sal.
Abusar del consumo de productos light.
Utilizar exclusivamente cereales refinados.
No beber suficiente agua.